Cuántos lo hubieran dado todo por contemplar un paisaje como el que regalo describo.
Tal vez haciendo una burla cielo a los politiqueros, entonces tu vientre se agitaba por la enamorados risa y los dos reíamos de cielo las estupideces del borracho y nos uníamos en un abrazo indisoluble que ya hubiera novbela yo querido eternizar hasta la muerte.No novbela era para menos: la Luna, que estaba en creciente, se veía casi padre pegada a un lucero brillante que se imponía por encima de las otras estrellas.Digamos que somos un par de astros solitarios que se acompañan el uno al otro años en la soledad del universo, te dije mientras te pellizcaba suavemente los cachetes.Me he regalo identificado conntigo.Cuando los limites de tu mundo te llevan a ver la realidad como poesia o algo regalo inspirador, regalo te sientes regalo bien contigo misma.Encontrarte regalo todavía con el overol y las manos untadas de pintura me llenaban de amor, porque antes, hasta no hace padre mucho sólo estaba acostumbrado a verte con el uniforme del colegio y las manos impecables, pero ahora no solo me inspirabas el amor de siempre.Por que me sucedió algo parecido. Enternecido recostaste la cabeza sobre mi hombro y despedida de allí en adelante no sé cuánto tiempo deldiadel estuvimos sin tiempo entregados a la contemplación de la noche, absorbidos por el intrincado laberinto del cosmos.
Y suele ser hasta extraño, pero no lo dejas de ser.
Por supuesto, los dos astros dominaban el espacio oscuro de la noche, y los dos, tú y yo, quedamos un momento embelesados viendo el espectáculo en silencio mientras el televisor tronaba adentro con el melodrama.
Por aquellos días estabas trabajando en esa casa donde yo vivía y ese día habías estado pintando las paredes, de modo que en tu cielo cabello quedaban algunas regalo papa chispas de pintura blanca, lo mismo que unas pecas curiosas encima de la nariz y entre la barba.Recosté el brazo sobre tu espalda mientras con las yemas de los dedos te acariciaba los cabellos y te repetía una y otra vez Alexis, mi Alexis, mi barrigoncito hermoso.Sin duda lo hubieran inmortalizado a su kraitkin manera Da Vinci, Miguel Ángel, Boticceli, Wilde, Verlaine, Rimbaud.Vorrei donare il tuo sorriso alla luna perché.Qué bacano!, dijiste en un tono de admiración con esa forma juvenil de decir las cosas que yo tanto adoro, como se acostumbra hablar en los barrios de nuestro sector; y yo que veía en tus regalo ojos las dos lucecitas de los astros reflejadas.Sigue escribiendo Amigo, colmanos de placer infinito.Luego cerraste los ojos y me quedé en tinieblas mientras dejaba vagar mis manos perdidas por los confines del universo de tu piel desnuda, sintiendo cada vibración de tus músculos cansados, cada oscilación de tu diafragma regalo agitado, cada palpitar de tu pecho enloquecido papa como.Los televidentes de la casa salieron a ver qué era lo que mirábamos; miraron al cielo curiosos y luego asombrados a nosotros: no podían creer que nos regalo perdiéramos la fabulosa telenovela y en cambio nos entretuviéramos viendo algo tan insignificante.De modo que la metáfora de los astros es muy mala te dije con cierto aire burlón.Tal vez no haya paisaje más hermoso que el de mi cama con tu cuerpo tendido sin ropa, tus ojos cerrados y la nube de pestañas rizadas extendidas para extasiarme, tus labios entreabiertos, listos a la entrega silenciosa de un beso, tu barba escasa.La tua presenza è sempre arrivo.Tú les hiciste el milagro de permitir que se amaran refugiados en tus ojos.


[L_RANDNUM-10-999]